Datos personales

Mi foto
Lima, Peru
Filósofo e historiador. Nace en España en 1937 y llega al Perú como jesuita en 1957. Formación: humanidades clásicas y literatura, filosofía e historia. Especialización sucesiva: narrativa latinoamericana, filosofía moderna, filosofía de la existencia, historia de la emancipación peruana, pensamiento lukacsiano, historia de la ingeniería peruana y filosofía de la interculturalidad Profesor de la UNI (y rector 1984-89) y otras instituciones académicas en Perú, Budapest, Brasil y Túnez. Autor de 26 libros, 70 colaboraciones en obras colectivas y 150 artículos en revistas. Actualmente dirige el Centro de Historia UNI y es profesor de postgrado en la Universidad Nacional de Ingeniería. Participa activamente en el debate intelectual peruano desde la sociología de la literatura, el marxismo lukacsiano, las perspectivas postmodernas y la filosofía de la interculturalidad. En su libro "Adiós a Mariátegui. Pensar el Perú en perspectiva postmoderna" propone, como horizonte utópico de la actualidad, la convivencia digna, enriquecedora y gozosa de las diversidades que enriquecen a la sociedad peruana. Contacto: jilopezsoria@gmail.com

4 jul. 2009

Giddens y la radicalización de la modernidad

José Ignacio López Soria

Publicado en: Socialismo y participación. Lima, CEDEP, n. 86, dic. 1999, p. 97-110

Anthony Giddens(1), escasamente conocido en nuestro medio, es un profesor de Cambridge que, desde comienzos de la década del 70, viene ocupándose de la teoría social y elaborando una sugestiva interpretación de la modernidad. Su obra escrita se compone de numerosos artículos, varios volúmenes colectivos y algunas decenas de libros (2). Ultimamente ha sustentado conferencias en varias partes del mundo, que han sido recogidas íntegramente por Internet (3). Son ya no pocos los autores (4) que se han ocupado de su obra. Se han desarrollo igualmente algunos seminarios (5) para analizar críticamente sus aportes.

En el texto que sigue voy a ocuparme exclusivamente de la teoría de Giddens sobre la modernidad, a partir especialmente de The Consequences of Modernity (6)

1. PREÁMBULO NECESARIO

Desde una preocupación primigenia por la teoría social y sus fundamentos epistemológicos, Giddens, en diálogo crítico principalmente con Durkheim, Weber y Marx, ha ido elaborando una teoría de la estructuración de la que da cuenta en La constitución de la sociedad. Bases para la teoría de la estructuración (7) Su intento, desde el inicio, es trabajar en la línea de una refundación de la teoría de la sociedad, desde el convencimiento, que le acerca a los postmodernos, de que ya no es dable fundar el progreso ni el conocimiento en esa providencia secularizada que para Giddens es la razón, sea trascendental, al modo de Kant, o encarnada en un pueblo, al modo de Hegel.

Con su duda acerca de la fundamentación moderna del saber y del progreso y su convencimiento de que la historia no es ya pensable como teleología, Giddens se incorpora de lleno a la polémica modernidad/postmodernidad desde una perspectiva esencialmente sociológica. Se ve entonces obligado, sin abandonar su antiguo debate con Durkheim, Weber y Marx, a discutir su comprensión de la modernidad con otros interlocutores como Lyotard , Habermas, Daniel Bell, Marshall MacLulan e Immanuel Wallerstein.

De los clásicos (Marx, Durkheim y Weber), Giddens recoge la aproximación a la modernidad desde la institucionalidad, sólo que éstos, dirá criticándolos, se han aproximado a la modernidad privilegiando una única dinámica de transformación y su respectiva dimensión institucional: el capitalismo (Marx), la industrialización (Durkheim), la racionalización (Weber).

A la consideración weberiana de que los vínculos de la racionalidad moderna se van apretando más y más hasta dejar al hombre encerrado en la "jaula de hierro" de la rutina burocrática opone Giddens su visión de la modernidad avanzada como un desborde de las dimensiones institucionales de la modernidad por las vías de la globalización.

De Marx, después de rechazar el unidimensionalismo indicado arriba, recoge Giddens la caracterización de la modernidad como monstruo destructivo e irreversible que, sin embargo, puede ser domesticado porque es, como todo lo histórico, fruto humano que el hombre puede controlar. También para Giddens, como para Marx, el capitalismo es una manera irracional de conducir el mundo porque supedita la satisfacción de necesidades humanas a los caprichos del mercado. En esta relación con Marx se fianza de voluntad de Giddens de no sólo comprender racionalmente lo que hay sino domesticarlo. No sorprende, por tanto, que Giddens figure hoy entre los asesores cercanos a Blair.

Con respecto a Lyotard, Giddens pondera en el filósofo francés el atrevimiento de dudar acerca de los fundamentos modernos de la epistemología y del progreso, el desvanecimiento de la gran narrativa de emancipación y el descrédito de la idea de historia universal. Cree, sin embargo, criticando a Lyotard, que es posible y deseable un saber de la sociedad aunque diversamente fundado.

Concuerda con Habermas en la idea de que es posible y deseable un conocimiento generalizable sobre la vida social y los modelos de desarrollo, pero se aparta de él en la manera de conseguirlo.

Interesado en comprender la sociedad del capitalismo avanzado, Giddens se acerca a Daniel Bell para trabajar su concepto de "sociedad postindustrial". Pero la caracterización de Bell de la sociedad actual como "postindustrial" parece suponer que la época del capitalismo clásico podría ser caracterizada como "industrial", lo cual significaría volver a caer en la visión unidimensional de Durkheim.

De MacLulan y Wallerstein interesan a Giddens sus aproximaciones a los procesos de globalización. Las teorías sobre las relaciones internacionales de McLulan asumen a los estados-nación como totalidades o sujetos autónomos que se relacionan entre sí creando instancias u organizaciones intergubernamentales de índole transnacional. Este enfoque, piensa Giddens, reduce la mundialización a la coordinación internacional entre estados y, además, no tiene en cuenta la pérdida relativa de autonomía de los estados nacionales.

Sobre los análisis de Wallerteins acerca de la globalización Giddens subraya que éstos ponen el acento no en las "sociedades" sino en las relaciones mundiales: economías mundiales, redes de conexiones económicas de carácter geográficamente extensivo (ya no concentradas en grandes imperios y extendidas a determinadas regiones). Con el capitalismo estas redes, basadas en poder económico más que en poder político, se extienden potencialmente al mundo entero, quedando todo integrado o conectado a través de conexiones comerciales y de producción, y no por un centro político. El capital, sostiene Wallerstein, nunca ha permitido que sus aspiraciones fueran determinadas por fronteras nacionales. Por eso, desaparece el colonialismo pero no la expansión capitalista. Pero la globalización, piensa Giddens, no se agota con la mundialización de la economía. Hay, además, otras dimensiones que es necesario considerar y que nosotros veremos enseguida.

Giddens alude también a la discusión de quienes caracterizan la actualidad centrando su atención en las transformaciones institucionales y consideran que nos movemos de un sistema fundamentado en la fabricación de bienes de consumo a otro cuya preocupación central descansa en la información. Este paso de lo físico a lo virtual como rasgo de nuestro tiempo no es, sin embargo, debidamente discutido por Giddens en sus aproximaciones a la modernidad tardía.

Finalmente, dos palabras sobre el cuerpo teórico-metódico desde el que Giddens se aproxima al tema modernidad/postmodernidad.

El objeto primordial del análisis sociológico es evidentemente la sociedad. El concepto de sociedad o sistema de relaciones sociales se atribuye normalmente en sociología al "estado-nación" o estado nacional que se realiza en un espacio o territorio bien delimitado. Esto ha llevado a algunos teóricos de la sociedad a considerar que el objetivo de la sociología es resolver el problema del orden, porque éste se considera imprescindible para la cohesión social dentro de un determinado territorio. El problema no está, cree Giddens, en la demarcación o delimitación social del sistema sino en la manera de relacionarse tiempo y espacio, conectando presencia y ausencia. Las sociedades modernas (estados-nación) tienen claramente definidos sus límites, pero esas sociedades están también entretejidas con lazos y conexiones que atraviesan el sistema sociopolítico del estado y el orden cultural de la nación. Es decir, las sociedades modernas están constituidas por lazos no sólo territoriales sino político-sociales y culturales. Es preciso, por eso, analizar las instituciones modernas situándolas en el tiempo y en el espacio para descubrir caracerísticas distintivas de la modernidad.

Según unos, la sociología genera un conocimiento que permite controlar las instituciones sociales, así como los resultados de la física permiten controlar la naturaleza. Según otros, los resultados de las ciencias sociales son interpretados por los agentes sociales, quienes luego hacen historia desde ellos. En éstos últimos, Marx entre ellos, está ya implícita la idea de reflexividad. El conocimiento sociológico, piensa Giddens, da vueltas en espiral dentro y fuera del universo de la vida social, reconstruyéndose a sí mismo y a ese universo como parte integrante de ese mismo proceso. No se trata de un conocimiento acumulativo, gracias al cual a mayor conocimiento mayor control, sino de una "incorporación" de nociones sociológicas dentro del mundo social. Esta reflexividad del conocimiento sociológico es característica de la modernidad.

Para comprender la modernidad a cabalidad hay que superar las aproximaciones sociológicas tradicionales en los aspectos mencionados, y analizar de dónde surge la naturaleza dinámica de la modernidad. Ello se hace mediante una nueva teoría crítica que, según Giddens, debe:
• ser sociológicamente sensible, i.e. estar alerta a las inmanentes transformaciones institucionales que están ocurriendo
• ser políticamente táctica: saber medir los riesgos de graves consecuencias que pueden derivarse de las posiciones éticas
• crear modelos de buena sociedad , que no deben quedan limitados a la esfera del estado nacional
• reconocer que las políticas emancipatorias (compromisos radicales dirigidos a la liberación de desigualdades o la servidumbre) deben estar unidas a políticas de vida, de autorrealización (compromisos radicales que buscan vida plena para todos, ética de lo personal ).

Desde esta propuesta teórico-metódica, que no oculta su orientación política, emprende Giddens su acercamiento a la modernidad.

2. LA MODERNIDAD COMO DISCONTINUIDAD

Siguiendo una estrategia discursiva ya tradicional en el debate modernidad/postmodernidad, también Giddens comienza preguntándose qué es la modernidad en el marco de su aproximación a la actualidad. La pregunta que interroga por la modernidad se plantea, pues, en un contexto en el que interesa tanto apropiarse del pasado de nuestro presente -y no sólo conceptualmente- como comprender la actualidad e intervenir en ella. La pretensión prehermenéutica de un punto de vista neutral para analizar "objetivamente" la realidad está dejando de ser una aspiración del pensamiento contemporáneo.

La noción de modernidad se refiere a los modos de vida u organización social que surgieron en Europa desde alrededor del siglo XVII en adelante y cuya influencia, posteriormente, los han convertido en más o menos mundiales. Para Giddens, como para Weber, la modernidad está, pues, asociada a un tiempo y a un espacio determinados.

Las formas de vida que la modernidad introduce arrasan de manera sin precedentes todas las modalidades tradicionales del orden social tanto en extensión como en intensidad. La teoría evolucionista, sin embargo, con sus grandes relatos que imponen una presentación ordenada de los acontecimientos humanos, ha obstaculizado una comprensión adecuada de estos cambios.

La sociología clásica vio la edad moderna como una era agitada y bifronte, con aspectos positivos y negativos, pero creyó que terminaría triunfando lo positivo, por la vía de la lucha de clases (Marx), de la expansión del industrialismo (Durkheim) o de la imposición de la racionalidad (Weber). Ni siquiera Weber, pese a su desconfianza con respecto precisamente a los procesos de racionalización, enfatizó los lados oscuros de la modernidad: peligro de destrucción ecológica como consecuencia del desarrollo de las fuerzas productivas, posibilidad de totalitarismos políticos, amenazas por crecimiento exorbitado del poder militar.

Para Giddens, la modernidad es claramente bifronte: arrasa y crea, no conduce necesariamente a un mundo feliz y seguro. Se pierde, así, la fe en el progreso no sólo porque se considera que la historia no conduce a ninguna parte, sino porque puede conducir a la catástrofe. Punto de partida del análisis de Giddens sobre la modernidad es, por tanto, el carácter discontinuista de ésta con respecto a otros modelos anteriores o contemporáneos de desarrollo social.


3. FUENTES DE DINAMISMOS DE LA MODERNIDAD

Tres son las fuentes del dinamismo, al mismo tiempo arrasador y creador, de la modernidad: la separación/recombinación del espacio y el tiempo, el desanclaje/reanclaje de las objetivaciones sociales, el reflexivo ordenamiento y reordenamiento de las relaciones sociales a luz de las continuas incorporaciones de los conocimientos que el hombre mismo produce. Estas mismas fuentes de dinamismo hicieron posible la expansión de las dimensiones institucionales de la modernidad en la medida en que contribuyeron a que las instituciones se desprendiesen de su suelo originario.

3.1 Separación tiempo y espacio

Es sabido, sostiene Giddens, que en las culturas premodernas el tiempo está vinculado siempre a indicadores socio-espaciales; el "cuando" está vinculado al "donde" o a acontecimientos naturales. Con la invención y difusión del reloj mecánico (finales del XVIII) se consigue expresar una dimensión uniforme del tiempo vacío de espacio o de referencia social, lo cual hace posible identificar zonas del día (jornada laboral) y, en general, organizar socialmente el tiempo.

El vaciamiento del tiempo de su referencialidad al espacio fue precondición para el vaciamiento del espacio de su referencialidad al lugar. El lugar -lo local, el asentamiento geográfico de la actividad social- coincide en las sociedades premodernas con el espacio. No hay más espacio real que el lugar (8). Las actividades sociales están, así, dominadas por la presencia.

En las sociedades modernas, por el contrario, se dan relaciones entre ausentes; la vida social está penetrada por influencias que se generan a gran distancia. Contribuye a ello la cartografía, o representación abstracta de las posiciones y formas geográficas.

La separación de tiempo y espacio hace posible su recombinación como actividad social. Un horario de trenes, por ejemplo, supone toda una estrategia de ordenamiento del sitio y el tiempo en que cuándo llegan y parten los trenes. Esta separación le da a la modernidad un dinamismo extremo porque, por un lado, hace posible el desanclaje entre actividad social y su contexto originario, dando origen a "instituciones desvinculadas", y, por otro, produce mecanismos de engranaje para la organización racionalizada, haciendo posible aunar lo local y lo global. Esto permite la inserción en la historia: organización del pasado y el futuro de todos los pueblos en un mismo marco global para la acción y la experiencia humanas.

3.2 Desanclaje/Anclaje

Por desanclaje entiende Giddens el "despegarse" de las relaciones sociales con respecto a sus contextos locales de interacción y su "reestructurarse" en indefinidos intervalos espacio-temporales.

Existen dos tipos de mecanismos de desanclaje: las señales simbólicas y los sistemas expertos. Señales simbólicas son medios de intercambio que pueden ser pasados de unos a otros sin consideración por las características de los individuos o grupos que los manejan en cada coyuntura, es decir sin consideraciones espacio-temporales. Ejemplos característicos son los medios de legitimación política y el dinero. Los mecanismos de desanclaje descansan sobre la noción de "fiabilidad", que es fundamental a las instituciones de la modernidad. La fiabilidad no se confiere a individuos sino a capacidades abstractas. Por ejemplo, al hacer las transacciones comerciales con dinero, uno se fía del dinero no del individuo con el que se hace la transacción. Sistemas expertos son sistemas de logros técnicos o de experiencia profesional que organizan grandes áreas del entorno material y social en el que uno vive. Ej.: confianza en profesionales (abogados, ingenieros, médicos ...). Es decir, fe en los sistemas de códigos que esos profesionales manejan y yo no entiendo pero acepto.

Tanto lo sistemas expertos como las señales simbólicas mueven las relaciones sociales de la inmediatez de sus contextos. Ambos fomentan la separación entre tiempo y espacio. Uno se fía de ellos aunque no conoce a fondo sus mecanismos. Suele haber agencias reguladoras y acreditadoras para proteger a los usuarios.

3.3 Indole reflexiva de la modernidad

La reflexividad es, para Louis Maheu y otros estudiosos, el concepto clave que separa la argumentación de Giddens de la de los postmodernistas.

En las culturas tradicionales se rinde homenaje al pasado y se valoran los símbolos porque contienen y perpetúan la experiencia de generaciones. Así, cualquier actividad o experiencia particular se inserta en la continuidad del pasado-presente-futuro de la comunidad. La reflexión está limitada a la reinterpretación y clarificación de la tradición.

En la cultura moderna, la reflexión es introducida en la base misma del sistema de reproducción de tal manera que pensamiento y acción son constantemente refractados el uno sobre el otro. También la tradición (una determinada tradición) es importante para la cultura moderna, pero para que sea así tiene que haber pasado por la reflexión, es decir desde la reflexión se escoge la tradición que se considera importante. La reflexión en la vida social moderna consiste en el hecho de que las prácticas sociales son examinadas constantemente y reformadas a la luz de nueva información sobre esas mismas prácticas, que de esa manera alteran su carácter constituyente. La modernidad está constituida por la aplicación del conocimiento reflexivo; no es la búsqueda permanente de lo nuevo sino la aplicación del conocimiento reflexivo a la propia sociedad lo que distingue a la modernidad. Por eso, no es posible la certidumbre (como en el dogma): todo conocimiento está sujeto a revisión. La estadística sobre la sociedad social no es sólo un instrumento para conocer esa realidad y así controlarla mejor, como ocurre en el caso de la naturaleza, sino que sus resultados se incorporan al quehacer cotidiano de los propios estudiados. El conocimiento que producen los científicos sociales, una vez apropiado por las organizaciones e instituciones, constituye lo social, es decir participa en su reestructuración y transformación. Esta reflexividad o circularidad del conocimiento hace que, en las condiciones de la modernidad, el mundo social no pueda ser estable debido a la permanente incorporación de nuevos conocimientos. La producción de conocimiento sociológico, de reflexión de un cuerpo social sobre sí mismo, es, pues, fundamental para su crecimiento. La línea de desarrollo que dicho cuerpo social adopte dependerá, en importante medida, del conocimiento sobre sí mismo que elabore y asimile.

Apartándose de quienes, fieles al positivismo y a las ciencias sobre la naturaleza, no atribuyen al conocimiento sobre la sociedad otro rol que el de facilitar el control de la misma, Giddens enfatiza la importancia de la producción e incorporación de conocimientos sociales a la vida social. Esta reflexividad constituye, en la teoría de Giddens, tal vez la más importancia fuente de dinamismo de la modernidad. Carecer de ella o tenerla sólo en escasas dosis puede explicar, en parte al menos, el carácter defectivo de la modernidad en no pocas latitudes.


4. ¿MODERNIDAD O POSTMODERNIDAD?

¿Cómo entender los tiempos actuales? ¿Estamos entrando a un período de postmodernidad o más bien trasladándonos a uno en el que las consecuencias de la modernidad se están radicalizando y universalizando como nunca?

Giddens considera que se va configurando un orden que es nuevo y diferente del moderno y en el que las discontinuidades más importantes se advierten en el ritmo del cambio (ahora más acelerado), ámbito del cambio (ahora más amplio) y naturaleza intrínseca de las instituciones modernas (estado nación , producción a partir de fuentes inanimadas de energía, mercantilización de productos y trabajo asalariado, ciudad)

Para distinguirse de los postmodernos, con cuyas tesis más radicales no comulga, Giddens llama a este nuevo orden "modernidad avanzada", "modernidad radical" o "alta modernidad". Se trata, por cierto, de tiempos nuevos, pero esa novedad no implica una ruptura total con la modernidad. Estamos en una etapa transición de largo alcance, pero es un error referirse a estas transiciones como postmodernidad. Lo único que significa postmodernidad es que la trayectoria del desarrollo social nos está alejando de las instituciones de la modernidad y conduciéndonos hacia un nuevo y distinto tipo de organización social. No estamos, pues, "más allá de la modernidad" sino en una fase de su radicalización. Aún no vivimos en un universo social postmoderno, pero podemos vislumbrar algo más que unos pocos destellos del surgimiento de vida y formas de organización social que divergen de aquellos impulsados por las instituciones modernas.

5. PERFIL DE NUESTRO TIEMPO (nivel descriptivo)

En un intento por dejar indicados algunos rasgos de la actualidad, Giddens se refiere a aquéllos que se relacionan más directamente con su estrategia argumentativa.

Del desarrollo social le interesa subrayar la creciente importancia de los nuevos movimientos sociales y el lugar privilegiado que las preocupaciones ecológicas se han labrado en la agenda política y social contemporánea. No es menos importante la "evaporación" de la privilegiada posición de Occidente: a medida que se expanden las instituciones de la modernidad por el mundo entero decrece la hegemonía europea. El poder económico, político y militar que dio a Occidente su primacía y que se fundaba en la conjunción de las cuatro dimensiones institucionales de la modernidad ha dejado de ser el distintivo diferencial de los países occidentales frente al resto del mundo. Se puede interpretar este proceso como uno de mundialización. Es decir, mundialización y pérdida de hegemonía de Occidente marchan de consuno, piensa Giddens. Algo así, diremos para aclarar, como la pérdida de control sobre el idioma inglés que tienen Inglaterra y Estados Unidos a medida que este idioma va convirtiéndose en la lingua franca de la actualidad.

A estos rasgos de la actualidad social, Giddens añade otros referidos al pensamiento y que interpreta como pasos en el proceso de autoclarificación del propio pensamiento moderno. Así por ejemplo, la duda, característica de nuestro tiempo, sobre los fundamentos de la epistemología moderna es evidentemente legítima, pero esta duda no debería llevar a pensar que es imposible el conocimiento sistemático sobre la acción humana o sobre las tendencias del desarrollo social. La propuesta llamada postmoderna no debería ser vista como una ruptura con la pretensión moderna de llegar a un conocimiento fundando acerca del hombre, la sociedad y la historia, es decir como un intento de superación de la modernidad, sino como un intento de la modernidad de comprenderse a sí misma en un esfuerzo de autocercioramiento. Por lo demás, la misma modernidad sabe que ningún conocimiento es definitivo, todo conocimiento es revisable. El conocimiento empírico, basado en los sentidos, es siempre sospechoso.

Además de la duda legítima acerca de los fundamentos del saber sobre el hombre y la sociedad, se ha producido el descrédito o disolución del evolucionismo. También Giddens concuerda con quienes rechazan la visiones providencialistas de la historia y atribuyen a ésta un sentido, no importa si desde la creencia pura y dura o desde esa creencia secularizada que es la razón trascendental. No es posible defender ninguna versión del progreso puesto que la historia está desprovista de teleología. La historia no posee una forma intrínseca ni una teleología. Nadie puede, pues, contarla ni erguirse como su narrador privilegiado. No hay sino una enorme variedad de historias que no conocen punto ni eje alguno de referencia.

En esta reflexión Giddens coincide al pie de la letra con un rasgo inconfundible del talante postmoderno: la polifonía de voces que componen el mundo, la riqueza de diversidades que no toleran ser reducidas a la igualdad, la invencibilidad de lo múltiple frente a lo uno.

Pero Giddens avanza un aspecto de nuestro tiempo, la reflexividad del conocimiento -a la que nos hemos referido más arriba-, y con ello piensa que se diferencia clara y distintamente de quienes abordan la historia en clave postmoderna. La reabsorción del conocimiento en la historia transforma a ésta y consiguientemente se constituye para ella en fuente de dinamismo y ¿de progreso?.


6. DIMENSIONES INSTITUCIONALES DE LA MODERNIDAD (nivel explicativo)

En el plano de las instituciones -considera Giddens en debate con los clásicos de la teoría de la sociedad- la modernidad es multidimensional. Cuatro son los agrupamientos organizativos más importantes o dimensiones institucionales de la modernidad:

• El capitalismo o sistema de producción de mercancías y de acumulación de capital en contexto de mercados competitivos de trabajo y de productos, y desarrollando relaciones entre los propietarios privados del capital y una mano de obra asalariada y desposeída de propiedad. La produción se dirige a los mercados competitivos.
• El industrialismo o sistema de producción de bienes a base de la utilización de fuentes inanimadas de energía material y jugando la maquinaria un papel central en el proceso de producción. Transformación de la naturaleza o desarrollo de un entorno creado
• El sistema de vigilancia o del control social y de la información, que administrativamente se organiza en un estado-nación que ejerce control sobre áreas territoriales delimitadas, para lo cual debe desarrollar capacidades y aparatos de vigilancia directa (cárceles, escuelas, centros de trabajo) o indirecta (de la información)
• Poder militar o sistema de control monopólico de los medios de violencia dentro de precisas fronteras territoriales y en un contexto de industrialización de la guerra

Existen cruzadas interrelaciones entre estas dimensiones, lo que significa que cada una se beneficia de los logros de las otras. Así, por ejemplo, el poder militar fortalece el sistema de vigilancia y, a su vez, se apoya en los avances que logra la industrialización y aprovecha las ventajas que le ofrece el mercado.

De estas cuatro dimensiones y sin desmerecer ninguna, Giddens subraya la importancia del capitalismo y el estado nacional como los grandes promotores de la aceleración y expansión de las instituciones modernas. Los estados-nación concentran el poder administrativo mucho más eficazmente que los estados tradicionales, por eso pueden movilizar muchos más recursos que los estados anteriores.


7. MUNDIALIZACIÓN DE LAS DIMENSIONES DE LA MODERNIDAD

La modernidad es intrínsecamente globalizadora. Los sociólogos no lo advirtieron, cree Giddens, porque identificaban la noción de "sociedad" con estado-nación. Al situar el análisis sobre el marco conceptual del distanciamiento entre espacio y tiempo se facilita la percepción de las complejas relaciones entre participación local (copresencia) e interacción a distancia. La mundialización se refiere principalmente a ese proceso de alargamiento en lo concerniente a los métodos de conexión entre diferentes contextos sociales o regiones que se convierten en una red a lo largo de toda la superficie de la tierra. Lo local comienza a ser configurado por lo distante, pero lo distante al localizarse se modifica. El resultado es un mundo heterogéneo, interconectado y mucho más complejo que el mundo precedente. Al relajarse los lazos nacionales surgen nacionalismos e identidades locales que antes no podían expresarse. El estado nacional se vuelve demasiado chico para abordar los grandes problemas de la vida y demasiado grande para los pequeños problemas.

Las dimensiones institucionales, al mundializarse, adquieren otro perfil:

• Economía capitalista mundial. Aunque relacionada todavía con el estado-nación, la economía se va autonomizando de los estados-nación para desarrollarse a través de corporaciones domiciliadas en pero no dependientes de un estado-nación. Estas corporaciones manejan incluso presupuestos superiores a los de los estados, pero no pueden competir con éstos en cuanto a control territorial y control de medios de violencia. La mercantilización de productos y de la fuerza de trabajo se globalizan, y por tanto también se globalizan las relaciones de clase (control de medios de producción) y la distribución de beneficios (desigualdad global).
• Desarrollo industrial con división internacional del trabajo. Desde este punto de vista, los países se dividen hoy en industrializados, no industrializados y de nueva industrialización. Se difunde globalmente la maquinaria tecnológica y esto afecta no sólo la producción sino la vida cotidiana y ejerce influencia sobre la interacción humana con el entorno. Se constituye así "un mundo" cuyas amenazas (ecología) y oportunidades (información) son cada vez más patrimonio de todos. Esto se relaciona directamente con la mundialización cultural.
• Sistema de estados nación. Los estados-nación siguen siendo actores principales dentro del orden político, impulsando el desarrollo industrial de sus países y actuando como celosos defensores de sus derechos territoriales y sus culturas nacionales, pero también se va creando un sistema de estados nacionales, un sistema de relaciones que disminuye la soberanía individual de las naciones.
• Orden militar mundial. También el monopolio del uso legal de la violencia se globaliza: va surgiendo un orden militar mundial que pretende a controlar las conexiones entre industrialización de la guerra, flujo de armamento y técnicas militares, y que construye alianzas inter-estados defensivo-ofensivas (OTAN). Entrar en la alianza comporta necesariamente reducción de soberanía.


8. REALISMO UTÓPICO

El "realismo utópico" -horizonte de expectativa que convoca los sueños de Giddens- se articula alrededor de dos ejes: a) la posibilidad de armonizar política local y política global, y b) la presencia simultánea de una política emancipadora (que se propone como objetivos la igualdad y la justicia, y no conoce enemigos claros) y de una política de vida (que propicia la autorrealización del yo y busca una vida satisfactoria y plena para todos). Los movimientos sociales nuevos son los portadores de estos dos ejes, siendo el movimiento feminista el que mejor los expresa.
En un contexto marcado por el descrédito generalizado con respecto a las promesas de las visiones teleológicas de la historia y sus metarrelatos, no es fácil concretar el postulado del "realismo utópico" en una propuesta viable. Pero la índole reflexiva de la modernidad permite vislumbrar alternativas de modelos de realismo utópico. El modelo tiene que surgir de una articulación armoniosa de interpretación (teoría) y práctica, pero debe olvidarse del "sujeto revolucionario"o "clase universal" porque la historia no es teleológica y no puede ser narrada por un solo narrador ni organizada en función de un sujeto privilegiado. Además, como piensa Giddens que pensaba Marx, para que el cambio social tenga impacto debe estar conectado a las posibilidades inmanentes institucionales.

Las dimensiones del realismo utópico son:

• Política de vida
• Política emancipatoria
• Política de lo local
• Política de lo global

9. MOVIMIENTOS SOCIALES

Los movimientos sociales de la época de tránsito de la modernidad clásica a la radicalizada están ligados a una de las dimensiones instituciones de la modernidad y lo que pretende es precisamente trascender los límites de la sociedad moderna tradicional. El movimiento obrero -que en la modernidad clásica desempeñó el papel de articulador del resto de los movimiento sociales- , sigue siendo importante, pero una preocupación exclusiva por el movimiento obrero refleja un énfasis unilateral puesto que reduce la complejidad a lo uno. Otros movimientos son también importantes.

Tipos de movimientos sociales:

• Movimiento obrero, que está ligados a la expansión o globalización de la empresa capitalista, enraizado, por tanto, en el orden económico del capitalismo, y orientado al control defensivo del centro de trabajo (sindicalismo). Busca también influir en o tomar el poder del estado (partidos políticos) y se constituye frecuentemente en el principal portador de las demandas de libertad y derechos democráticos .
• Movimientos ecológicos y contraculturales, que están enraizados en el entorno creado por la globalización de la industrialización.
• Movimiento por los derechos democráticos (el movimiento obrero, entre ellos), que se relacionan con en la globalización del control estatal o vigilancia.
• Movimientos por la paz, que están ligados a la globalización del control de los medios de violencia.

Estos movimientos sociales son los portadores de la promesa de futuro en la que medida en que no sólo anuncian y, al mismo tiempo, anticipan lo que podría ser la sociedad futura.


10. ORDEN POSTMODERNO

¿Qué clase de utopías podemos establecer que estén conectadas a las tendencias inmanentes de desarrollo y que por tanto sean realistas? Existen importantes tendencias institucionales que sugieren que es posible realizar un orden postmoderno . Podemos caracterizar un sistema postmoderno como la representación de un movimiento más allá de la modernidad a lo largo de las cuatro dimensiones de la modernidad

Este orden postmoderno tendría el siguiente contorno:

• Sistema de la post-escasez
• Humanización de la tecnología
• Participación democrática de todos
• Desmilitarización

El sistema de post-escasez tiene, a su vez, las siguientes dimensiones:

• Organización económica socializada El mercado o sistemas de intercambio no debe ser ni libre ni regulado por estado. Si libre, no se puede trascender el sistema de clases que genera; si controlados por estado, entonces es ineficiente y produce autoritarismo. Por tanto, el control sobre el mercado no puede ser sino social. La continuación de la acumulación capitalista no es sostenible en términos de recursos. Los recursos son suficientes para que todos los hombres puedan vivir dignamente, pero para ello hay que alterar los modos de vida que producen escasez y hacer una redistribución global de la riqueza, a través, por ejemplo, de un fondo global de compensación.
• Sistema de cuidado del planeta, Va desarrollándose y expandiéndose la conciencia del daño que causa al medio ambiente el desarrollo industrial. De esta conciencia habría que pasar a la toma de conciencia de que es en la lógica del desarrollo científico tecnológico sin trabas en donde reside el problema. La humanización de la tecnología implica la progresiva introducción de cuestiones éticas dentro de la actual relación -principalmente instrumental- entre ser humano y medio ambiente creado. Siendo globales los problemas ambientales, la intervención debería ser sujeto de coordinación.
• Orden mundial coordinado. Un sistema así necesita ser globalmente coordinado a través de acuerdos como los que comienzan a darse entre corporaciones o gobiernos. Además, se extiende la democracia y se van difuminando los estados-nación. Surgen debajo y encima de ellos formas de organización, espacios de encuentro colectivo, en los que es racional suponer que se irá imponiendo también la democratización. Parece evidente que surgirá un orden político más coordinado en cuanto a las relaciones entre estados. La globalización obliga a los estados a colaborar en cuestiones antes inusitadas. No parece que vaya a surgir un superestado mundial, sino más bien políticas globales de cooperación, estrategias cooperativas para resolver conflictos.
• Trascensión de la guerra. Imaginar un mundo sin guerra es difícil pero no imposible. Las guerras por fronteras van quedando atrás, cree Giddens, dado que las fronteras nacionales han quedado fijadas casi por completo. Pierde igualmente sentido agrandamiento territorial. Los países se vuelven interdependientes, comparten intereses. Todo ello puede contribuir a hacer innecesarias las guerras.

Todas éstas son tendencias inmanentes al desarrollo de las dimensiones de la modernidad, pero son sólo tendencias que es necesario impulsar y que, además, implican riesgos. Entre los riesgos de graves consecuencias de la modernidad están:

• Colapso de los mecanismos de crecimiento económico
• Desintegración o desastre ecológico
• Crecimiento del poder totalitario
• Conflicto nuclear o guerra a gran escala


11. ANOTACION FINAL

Después de este largo recorrido por el tema de la modernidad, es evidente que Giddens, aunque se distingue claramente de las posiciones postmodernas más radicales, no pone su tienda al lado de la modernidad clásica, ahora ya tradicional. Prefiere instalarse en esa tercera posición que llama modernidad avanzada o radicalizada, cuyas diferencias con la postmodernidad quedan claramente expresadas en el cuadro comparativo que sigue.

POSTMODERNIDAD
a) Entiende las actuales transiciones como disolución de la epistemología
b) Se centra en las tendencias centrífugas de las transformaciones actuales y su carácter dislocante
c) Percibe el yo disuelto o desmembrado por fragmentación de la experiencia
d) Sostiene la idea de la contextualidad de las verdades confirmadas o considera a estas últimas como irreductiblemente ‘históricas’
e) Teoriza la impotencia que sienten los individuos frente a tendencias globales
f) Ve el vaciamiento de la vida cotidiana como consecuencia de la intrusión de los sistemas abstractos
g) El compromiso político coordinado es ahogado por la supremacía de la contextualidad y la dispersión
h) Entiende postmodernidad como el final de la epistemología, del individuo y de la ética

MODERNIDAD RADICALIZADA
a) Identifica los cambios institucionales que producen el sentimiento de fragmentación y dispersión
b) Ve la culminación de la modernidad como un conjunto de circunstancias en las que la dispersión va dialécticamente conectada con profundas tendencias a la integración global
c) No reduce al yo a un simple lugar de (encuentro) de fuerzas que se entrecruzan; la modernidad hace posible un proceso de identidad del yo reflexivo
d) Afirma que los rasgos universales de las verdades confirmadas se nos imponen de manera irresistible. La reflexividad de la modernidad no excluye un conocimiento sistemático sobre esos desarrollos
e) Analiza la dialéctica de pérdidas y adquisiciones de poder a partir de la experiencia y la acción
f) Ve la vida cotidiana como un complejo activo de reacciones a los sistemas abstractos, que pone en juego un proceso dialéctico de apropiación y de pérdida
g) El compromiso político coordinado es posible y necesario, tanto en el ámbito local como en el global
h) Define la postmodernidad como un conjunto de transformaciones posibles que van más allá de las instituciones de la modernidad.

CUADRO RESUMEN

1. Dimensiones institucionales de la modernidad
a) Vigilancia
b) Poder miltar
c) Industrialismo
d) Capitalismo
2. Dimensiones de la globalización
a) Sistema de Estados-nación
b) Orden militar mundial
c) División internacional del trabajo
d) Economía mundial capñitalista
3. Tipos de movimientos sociales
a) Movimientos por la democracia
b) Movimientos pacifistas
c) Movimientos ecologistas
d) Movimiento obrero
4. Dimensiones del realismo utópico
a) Política de emancipación
b) Política de lo global
c) Política de lo local
d) Política de la vida
5. Riesgos/amenazas
a) Crecimiento del poder totalitario
b) Guerra nuclear
c) Degradación, desastre ecológico
d) Crecimiento económico desorbitado
6. Contornos de un orden postmoderno
a) Participación democrática a varios niveles
b) Desmilitarización
c) Humanización de la técnica
7. Dimensiones de un sistema de postescasez
a) Orden mundial coordinado
b) Trascensión de la guerra
c) Sistema de cuidado planetario
d) Organización económica socializada


NOTAS

(1) Profesor de sociología en la Facultad de Ciencias Sociales y Políticas de la Universidad de Cambridge, investigador del King's College de la misma ciudad. Enseña también en la Univ. de California en Santa Bárbara, USA.
(2) Entre sus libros más importantes figuran: Capitalism and Modern Social Theory (1971), Emile Durkheim (1972), Politica y sociología en Max Weber (1972), The Class Structure of the Advanced Societies (1973), Capitalism and Modern Social Theory. An Analysis of the Writings of Marx, Durkheim and Max Weber (1976), Studies in Social and Political Theory (1977), A Contemporary Critique of Historical Materialism. Vol 1: Power, Property and State (1981), La constitución de la sociedad. Bases para la teoría de la estructuración (1985), A contemporary Critique of Historical Materialism. Vol. 2: The Nation State and Violence (1985), Consecuencias de la modernidad (1990), Modernity and Self-Identity : Self and Society in the Late Modern Age (1991), The Transformation of Intimacy : Sexuality, Love and Eroticism in Modern Societies (1992), New Rules of Sociological Method : A Positive Critique of Interpretative Sociologies, Reflexive Modernization : Politics, Tradition, and Aesthetics in the Modern Social Order (1995), Beyond Left and Right : The Future of Radical Politics (1995), The Third Way: The Renewal of Social Democracy (1999)
(3) Las conferencias tuvieron lugar en Londores, dos veces, Hong Kong, Delhi y Washingtong, y versaron sobre globalización, riesgo, tradición, familia y democracia.
(4) Algunos de estos autores: Christopher G. A Bryant,.David Jary , John Clark, Ira J. Cohe, Ian Craib, Stjepan Mestrovic, Martin O'Brien, Christophe Pierson, Nigel Pleasants, Kenneth Tucke.
(5) Entre los coloquios destaca el que tuvo lugar en 1991 en Cerisy-la-Salle, en Normandía, recogido luego, aunque no al pie de la letra, en Audet, Michel et Hamid Bouchikni - Structuration du social et modernité avancée. Autour des travaux d' Anthony Giddens.
(6) La primera versión inglesa es de 1990. Edición castellana: Consecuencias de la modernidad. Madrid, Alianza, 1993.
(7) The Constitution of Society. Outline of the Theory of Structuration. Cambridge, Polity Press, 1984. La edición castellana, de Amorrortu Editores, es de 1995.
(8) Giddens no incorpora para nada la noción de 'espacio mítico' que tan importantes funciones desempeña en las sociedades tradicionales.

8 comentarios:

  1. Realmente, excelente síntesis y muy buena la confrontación de autores!

    ResponderEliminar
  2. Muchísimas gracias por tan excelente trabajo!

    ResponderEliminar
  3. Lo importante, Marcos, es que el artículo te lleve a leer a Giddens.

    ResponderEliminar
  4. Me gusto la verdad es que al principio no entendí mucho pero fui agarrándole la onda y esta del uno 👌 felicitaciones por este gran aporte a la humanidad

    ResponderEliminar
  5. Este artículo me llevo a tener un profundo interés hacia Giddens. Solo quería hacerle saber que en la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas, su texto es de mucha relevancia, gracias por aquello.

    ResponderEliminar