José Ignacio López Soria
Lección inaugural del congreso internacional “100 años de enseñanza en arquitectura”, Lima, 5-7 julio 2011, organizado por la Facultad de Arquitectura, Urbanismo y Artes de la Universidad Nacional de Ingeniería. En prensa.
Introducción
Generalmente se supone que la lección inaugural de un congreso está destinada a diseñar el marco dentro del cual se desarrollan luego las presentaciones y los debates. Siendo en este caso el responsable de esa lección inaugural un filósofo e historiador, probablemente esperan de mí algo así como una conferencia “magistral” que remita a la enseñanza de la arquitectura desde una perspectiva histórico-filosófica. Pero no voy a hacer nada de eso, primero, porque las conferencias “magistrales”, aquellas en las que el supuesto “maestro” habla ex cathedra, no convocan al pensamiento sino al acatamiento, y, segundo, porque diseñar un marco de referencia me sabe a encerramiento, casi a establecimiento penitenciario con un “dentro” con rejas y cancerberos que cuidan de que no haya contaminación con el “fuera”. Y, como suele ocurrir, en el “dentro”, sea cárcel, hospital, manicomio, cuartel, fábrica o escuela, habita la disciplina y en el “fuera” la libertad.
Me permito, pues, apartarme del modelo tradicional de lección inaugural para dejar sueltas algunas “derivas”, asistemáticas y desarticuladas, que espero que los convoquen al pensamiento. Entiendo aquí “derivas” como un dejarme llevar por aquello que me convoca al pensamiento. Tendré, sin embargo, en cuenta que estoy hablando a arquitectos, urbanistas y expertos en la enseñanza de la arquitectura y el urbanismo, reunidos para intercambiar conocimientos y experiencias para enriquecer su praxis profesional.