El trabajo infantil en la agenda
de las
Cumbres de jefes de Estado de
Iberoamérica
Ponencia sostenida en el Primer encuentro
internacional Proniño de Educación y Erradicación del Trabajo Infantil,
organizado por
Introducción
Las Conferencias (o Cumbres) Iberoamericanas de jefes de Estado y de Gobierno vienen teniendo lugar anualmente desde 1991, cuando se reunió la primera de ellas en Guadalajara (México). La de 2005, la décimo quinta, tuvo lugar en Salamanca (España) y la de 2006 se realizará próximamente en Montevideo. Cada una de ellas termina con una “declaración” que lleva el nombre de la ciudad en la que se realiza. Las declaraciones recogen, añadiendo o enmendando lo que se estime conveniente, las recomendaciones que preparan, en conferencias previas, los ministros de los diversos sectores de los Estados.
La
estructura de las declaraciones es relativamente parecida: 1) Manifestaciones
de conformidad y acuerdos sobre diversos puntos de la agenda regional y
compromisos específicos sobre ellos; 2) Con respecto a los programas de
cooperación encargan el diseño y, previa aprobación, la ejecución a organismos
bilaterales o multilaterales de cooperación –entre ellos, a la OEI- y hacen la evaluación de los programas en
marcha; 3) Muestras de adhesión o saludo a conferencias y otras acciones
regionales e internacionales; y 4) Agradecen al país anfitrión y acuerdan la
sede de
Cada
Cumbre suele tener un tema preferente, pero hay algunos temas, como los
relativos a educación, cultura y ciencia y tecnología, inclusión social y
mitigación de la pobreza que son recurrentes. Al asunto de la niñez estuvo
especialmente dedicada
Antecedentes
Las siguientes Declaraciones de las Cumbres
inciden una y otra vez en aspectos que, directa o indirectamente, apuntan al
respeto pleno de los derechos de los niños y, consiguientemente, a la
disminución e incluso erradicación del trabajo infantil. Desde el inicio se asume
el compromiso de generalizar la alfabetización y la escolarización, se
considera a los niños y adolescentes como un patrimonio de valor incalculable
de nuestra región y se dan los primeros pasos para crear el fondo indígena (Madrid,
1992). Para hacer posible el cumplimiento de estos compromisos se recomienda
destinar recursos especiales para satisfacer las necesidades de los grupos más
vulnerables, especialmente de los niños; se crean los programas de
Alfabetización y Educación Básica de Adultos (PAEBA), que por estar orientados
a una mejor inserción laboral facilitan a los padres el incremento de los
ingresos y, por tanto, reducen la necesidad del trabajo infantil; se aceptan
las conclusiones del seminario “La niñez en la agenda del desarrollo y la
democracia” (Fortaleza, 1993; y se encarga a la OEI el diseño de un programa
regional de acciones para el desarrollo de la juventud, lo que posteriormente
dará origen a
En
la Cumbre de Cartagena (1994) se acoge un principio de la mayor trascendencia
para el tema que nos ocupa: el ser humano, desde la infancia, es el sujeto
central del desarrollo y no un mero objeto del interés económico; se avanza en la
organización y extensión de los PAEBA con la participación de la OEI; y se
manifiesta la coincidencia con las conclusiones de la “II Reunión Americana
sobre Infancia y Políticas Sociales, Agenda 2000: Ahora los niños”.
La
Cumbre de Bariloche (1995), destinada especialmente a analizar el tema de
educación y desarrollo, insiste en la necesidad de facilitar el acceso del
conjunto de la población a una educación de calidad, atendiendo preferentemente
a los sectores que no acceden a la educación formal, y trabajando por reducir
el analfabetismo, extender la escolarización, ofrecer a todos igualdad de
oportunidades y articular la educación formal y la informal.
La
obligación de los Estados de atender preferentemente a los sectores más
vulnerables y de garantizar el acceso de toda la población a una educación de
calidad y pertinente sigue siendo motivo de declaraciones y compromisos en las
siguientes Cumbres.
La Cumbre de Panamá (2000)
Bajo
el lema “Unidos por la niñez y
Se comprometieron a realizar esfuerzos para
que, a más tardar en el 2015, todos los niños y niñas de Iberoamérica tengan
acceso a una educación inicial temprana, y “… a la educación primaria gratuita y obligatoria, sustentada en los
principios de no discriminación, equidad, pertinencia, calidad y eficacia.”.
Para ello se proponen: crear programas
innovadores de incentivo social –becas escolares- que permitan a las familias
más necesitadas que todos sus hijos asistan regularmente a la escuela;
desarrollar programas de seguridad
alimentaria; instrumentar estrategias y programas nacionales dirigidos a los
niños, niñas y adolescentes que están en condiciones adversas (huérfanos,
abandonados, niños trabajadores y niños de la calle); difundir información
sobre las políticas de adopción y las campañas a favor de los niños que
trabajan o viven en la calle.
Reconociendo,
por otra parte, que la pobreza y las causas que la generan empujan a los niños
y niñas a entrar prematuramente en el mercado laboral del trabajo, vivir en la calle, delinquir y ser objeto de
explotación económica, sexual etc., los gobernantes se proponen atacar las
causas que generan esta situación e instan a los países que aún no lo han hecho
a considerar la posibilidad de adherirse a los instrumentos internacionales
(Convenios OIT, Convención de la Haya, etc.) sobre la prohibición de las peores
formas del trabajo infantil y la acción inmediata para su eliminación, edad
mínima de admisión al empleo, protección de niños y cooperación en materia de
adopciones, sustracción de menores, explotación sexual de menores, tráfico de
órganos, militarización de menores, etc.
Además,
se comprometen a evaluar y dar
seguimiento a las declaraciones de la ONU sobre la supervivencia, protección y
desarrollo del niño y el plan de acción aprobado en
La
Cumbre de Lima (2001) reafirmó la importancia fundamental de los niños, niñas y
adolescentes como sujetos de derecho en nuestras sociedades y el papel rector y
normativo del Estado en el diseño y ejecución de políticas sociales en
beneficio de ellos y como garante de sus derechos, así como la relevancia de la
colaboración e iniciativas de la sociedad civil; y aceptó con beneplácito
La
de Bávaro (Rep. Dominicana, 2002), además de reiterar el compromiso de llegar a
la escolaridad plena para el 2015, comprometió a los Estados a fortalecer los
programas destinados a la protección de la infancia y de la adolescencia que
promuevan la educación y los valores recogidos en la Convención sobre los
Derechos del Niño, reiterando la determinación de erradicar toda forma de
trabajo infantil.
En
el 2003, la Declaración de
La
declaración de San José (Costa Rica, 2004) es más enfática en relación con el
trabajo infantil. Además de los acostumbrados compromisos relacionados con la
extensión y calidad de la educación y, en general, con la inclusión social de
las poblaciones más desfavorecidas, las máximas autoridades de nuestros países reiteraron
la necesidad, por un lado, de asignar recursos adecuados a la educación para la
inclusión productiva y social de las personas pertenecientes a grupos
vulnerables, tales como, indígenas, migrantes y discapacitados y, al mismo
tiempo, y, por otro, de contribuir a la erradicación del trabajo infantil.
La
última de las Cumbres, realizada en Salamanca el
Con
el objetivo de ampliar las inversiones que promuevan la inclusión social y de
contribuir al alivio de la deuda externa en América Latina, y en el marco de la
búsqueda de mecanismos innovadores, los gobernantes se han comprometido a
animar al mayor número de acreedores bilaterales y multilaterales a la
utilización del instrumento de conversión de deuda por inversión social y, en
especial, en educación.
Por otra parte, la Cumbre de Salamanca, en el
marco del diseño y puesta en marcha del Espacio
Iberoamericano del Conocimiento –encargado a la SEGIB, con la colaboración con
la OEI y el Consejo Universitario Iberoamericano- ha acordado incluir en dicho
proyecto acciones de investigación respecto de planes regionales y el
intercambio de experiencias en materia de alfabetización para lograr la
enseñanza primaria universal. Para ello ha instruido a la SEGIB a que en base a
las experiencias en curso en la región presente a los Estados miembros un Plan
Iberoamericano de Alfabetización con el objeto de poder declarar la región
iberoamericana “territorio libre de analfabetismo” entre el año 2008 y el
Finalmente, en el proceso de preparación de
Anotación final
De la información ofrecida arriba es fácil
deducir que no pocos acuerdos, declaraciones, compromisos e incluso decisiones
de las Cumbres están relacionados con el trabajo infantil, aunque sea
indirectamente. Además de promover la adhesión de los Estados Miembros a los
acuerdos y convenciones internacionales sobre erradicación del trabajo infantil
y, en general, sobre las condiciones dignas para el desarrollo del trabajo, las
Cumbres aprueban recomendaciones orientadas, por un lado, a remover las causas
del trabajo infantil y, por otro, a facilitar la incorporación de todos los
niños iberoamericanos a los sistemas escolares, debiendo éstos ofrecer una
educación de calidad y pertinente, teniendo en cuenta la diversidad cultural
que nos enriquece como región.
Apuntan
en ese sentido tanto el movimiento por la educación y su concreción en
operaciones de canje de deuda por inversión educativa, como varios de los
programas que las Cumbres han aprobado y que desarrollan los propios Estados,
generalmente apoyados por la cooperación bilateral y multilateral. Cabe
destacar, entre otras acciones a este respecto, el Programa de Alfabetización y
Educación Básica de Adultos -por las razones arriba indicadas-, el Programa de
Televisión Educativa Iberoamericana, el Fondo para el Desarrollo de los Pueblos
Indígenas de América Latina y el Caribe, el Programa Iberoamericano de
Cooperación en Materia de Bibliotecas Públicas, el Plan Iberoamericano de
Lectura, y próximamente el Plan Iberoamericano de Alfabetización.
La OEI, en su condición de organismo
internacional de carácter gubernamental para la cooperación entre los países
iberoamericanos en el campo de la educación, la ciencia, la tecnología y la
cultura, ha sido el espacio propicio, especialmente las Conferencias
Iberoamericanas de Educación y Cultura que ella organiza, para el surgimiento
de varias de las iniciativas que luego, con su apoyo y el de otros organismos, se
han convertido en programas de las Cumbres. En la realización de esos programas
se le han encargado a la OEI diverso tipo de responsabilidades.
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