La acreditación universitaria en el Perú
En: Revista Iberoamericana de Educación. Madrid,
(35), pp. 113-132, may-ago. 2004.
SÍNTESIS: Este trabajo da cuenta de los aspectos más significativos de la
situación actual de la acreditación de la formación universitaria en el Perú,
comenzando por las facultades y escuelas de Medicina, dando cuenta después de
los avances producidos en acreditación de los estudios universitarios de
pregrado y presentando algunas iniciativas relacionadas con la acreditación de
los estudios de postgrado, para terminar con una reseña de la legislación
vigente sobre evaluación y acreditación. Hay que tener en cuenta que se trata
en general de un proceso en marcha, y, por tanto, la información recogida aquí
puede quedar superada por los hechos en poco tiempo.
1.
Introducción
Es
sabido que en el Perú la cultura y la práctica modernas de la acreditación son
muy recientes, incluso más que en los países vecinos. Decimos «modernas»
porque, en realidad, la acreditación nos viene de la época colonial y estuvo
vigente en buena parte del siglo XIX.
Cuando
todavía las experiencias y los saberes necesarios para el ejercicio profesional
no se habían constituido con claridad ni existían caminos escolarizados para la
formación de profesionales, existía sin embargo una institución, el
Cosmografiato, que tenía entre otras responsabilidades la de acreditar o dar fe
pública de las competencia de una persona para el ejercicio de un determinado
oficio u ocupación. En Lima la acreditación era dispensada por el cosmógrafo
mayor, y en provincias por sus representes. Tal atribución fue luego
transferida a los municipios para el caso de los oficios, convirtiéndose en una
mera licencia para su desempeño, y al Cuerpo de Ingenieros y Arquitectos del
Estado para los egresados de estas carreras y para sus ayudantes. Esta última
institución supuso después el corpus de competencias de las que debían
estar provistos los que deseasen ser reconocidos como ingenieros o ayudantes,
e, igualmente, otro para arquitectos y para sus ayudantes. Incluso se puso en
práctica un camino para adquirir esas competencias a través del trabajo, y un
sistema de exámenes para verificar si los candidatos poseían las mencionadas
competencias.
Todo
este andamiaje para la provisión y acreditación de competencias profesionales
fue quedando en desuso en la segunda mitad del siglo XIX, cuando se escolarizó
la formación de técnicos con la creación de las escuelas de artes y oficios; la
de científicos, juristas, médicos y literatos, con la constitución de las
respectivas facultades en la Universidad de San Marcos y en otras
universidades; la de ingenieros, arquitectos y peritos agrimensores con la
creación de la Escuela de Ingenieros en 1876; y la de profesionales del trabajo
agrícola con el nacimiento de la Escuela de Agricultura en 1901. Desde
entonces, la acreditación se confunde con la concesión del título profesional
por parte de las instituciones formativas que cuenten con la correspondiente
autorización. En algunos casos: médicos, ingenieros, arquitectos, abogados,
contadores públicos, etc., al título universitario es necesario añadir el
registro en el respectivo colegio profesional para el ejercicio de la
profesión.
En las
páginas que siguen daremos cuenta de los aspectos más destacados de la
acreditación de la formación universitaria en el Perú en la actualidad,
comenzando por las facultades y escuelas de Medicina, dando cuenta después de
los avances producidos en acreditación de los estudios universitarios de
pregrado y presentando algunas iniciativas relacionadas con la acreditación de
los estudios de postgrado, para finalizar con una reseña de la legislación
vigente sobre evaluación y acreditación.
2. Acreditación de
facultades y escuelas de Medicina
La
historia oficial de la acreditación de estudios de Medicina comienza en el Perú
en 1999 con la promulgación de la ley n.º 27154, que institucionaliza la
acreditación de las facultades y escuelas de Medicina. Sin embargo, tal
promulgación fue fruto de un proceso que se inició algunos años antes.
Recogiendo
una tradición que se remonta a 1910 (informe de Abraham Flexner sobre la
proliferación irracional de facultades de Medicina en Estados Unidos) y que
cuaja en 1943 (creación del Comité de Enlace para
Tras
este esfuerzo inicial –anota Piscoya (2002)–, el tema de la acreditación siguió
siendo debatido en boletines y en congresos especializados. En 1998 el
Ministerio de Salud convocó a las Universidades de San Marcos y Cayetano
Heredia, a
La
citada ley n.º 27154 garantiza la calidad y la idoneidad de la formación de los
médicos y la atención sanitaria a la comunidad; crea la Comisión para la
Acreditación de Facultades o Escuelas de Medicina Humana (CAFME); determina su
composición, y le asigna como funciones la elaboración de los estándares
mínimos para la acreditación, así como la administración del proceso y su
supervisión y evaluación permanentes; suspende la creación de nuevas facultades
o escuelas de Medicina; determina el proceso al que deben someterse los centros
formativos que no alcancen los estándares mínimos exigidos para la
acreditación; adscribe la CAFME al Ministerio de Salud concediéndole autonomía
técnica y administrativa, y le da un plazo de 120 días para que elabore una
propuesta de normas para establecer los estándares mínimos de acreditación de
los centros educativos de Medicina.
En
diciembre de 2000 se aprobó por Decreto Supremo 005-2000-sa el Reglamento de la
ley n.º 27154. En él se establecen los requisitos y las condiciones generales a
los que debe sujetarse el funcionamiento de las facultades y escuelas de
Medicina para garantizar la idoneidad y la calidad en la formación de médicos
cirujanos, así como las normas para la conformación y el funcionamiento de la CAFME.
En
cuanto a ésta última, el Reglamento establece que se constituye sobre la base
de un representante de cada una de las siguientes instituciones: Ministerio de
Salud, Ministerio de Educación, Asamblea Nacional de Rectores, Consejo Nacional
para la Autorización del Funcionamiento de Universidades, y Colegio Médico del
Perú. Sus funciones son: elaborar los estándares mínimos para la acreditación;
formular las normas y los procedimientos de acreditación; acreditar a
facultades y a escuelas de Medicina; establecer plazos y procedimientos para la
adecuación de las no acreditadas; supervisar el proceso de adecuación; evaluar
y emitir opinión previa sobre la creación de nuevos centros de formación;
además, elaborar el presupuesto anual y sus normas internas de funcionamiento.
Finalmente,
el Reglamento concede a las facultades y a las escuelas ya autorizadas un plazo
máximo de un año, contado a partir de la aprobación oficial de los estándares
mínimos de acreditación, para que dichos centros de formación soliciten su
acreditación. Si no lo hicieren, la CAFME queda autorizada para verificar de
oficio si cumplen o no con los estándares establecidos.
En
enero de 2001
Los
estándares mínimos de acreditación tendrán que evaluar los siguientes aspectos:
organización académica, currículo, proceso de admisión, cuerpo docente,
prevención de riesgos de salud asociados a las prácticas preprofesionales,
competencias adquiridas por los estudiantes, metodología de enseñanza-aprendizaje,
organización administrativa, servicios académicos complementarios, así como
infraestructura física y equipamiento.
Aprobados
los estándares mínimos, las facultades y las escuelas de Medicina que contaran
con una o más promociones de egresados tuvieron un año, hasta enero de 2002,
para solicitar la acreditación ante la CAFME, debiendo iniciar antes el proceso
de autoevaluación conforme a los estándares mínimos aprobados. Conseguida la
acreditación, ésta debe ser renovada cada cinco años.
Las
universidades con autorización de funcionamiento definitivo, pero cuyas
facultades o escuelas de Medicina no cuenten aún con egresados, deben someterse
a visitas de verificación por parte de la CAFME para comprobar el cumplimiento
de los estándares mínimos, y cada año deben informarla sobre el cumplimiento de
dichos estándares.
Para
las facultades y escuelas de Medicina en universidades con autorización de
funcionamiento provisional, corresponde al CONAFU (El Consejo Nacional para la
Autorización del Funcionamiento de Universidades), en coordinación con la CAFME,
verificar el cumplimiento de los estándares mínimos mientras dure la situación
de provisionalidad. CONAFU, además, debe tener en cuenta los estándares mínimos
cuando evalúe los proyectos de creación o de fusión de universidades que
incluyan facultades o escuelas de Medicina.
Por
último, para el caso de las universidades con autorización definitiva de
funcionamiento, corresponde a la CAFME autorizar la creación de nuevas
facultades o escuelas de Medicina.
En
enero de 2002, cuando el proceso de acreditación estaba en pleno desarrollo, se
aprobó el Manual de Procedimientos de la Comisión de Acreditación. Este Manual
establece los procedimientos específicos para cada uno de los casos
mencionados.
Aprobados
los estándares mínimos en enero de 2001, comenzó de inmediato el proceso de
acreditación. En 1958 había en el Perú tres facultades de Medicina, todas ellas
públicas. De
En
2001 comenzaron las visitas a las facultades para verificar el cumplimiento de
los estándares. De las 19 facultades con una o más promociones de egresados,
siete (tres privadas y cuatro públicas) consiguieron su acreditación en 2002
por cinco años, mientras que 12 (tres privadas y nueve públicas) lo hicieron en
2003. Las nueve restantes no tenían aún egresados cuando comenzó el proceso de
acreditación, y, por tanto, quedaron sujetas a la verificación del cumplimiento
de los estándares según el grado de desarrollo de cada una. La verificación
arrojó el siguiente resultado: siete (cinco privadas y dos públicas) cumplieron
con los estándares correspondientes, y dos (una privada y otra pública) no lo
hicieron; por eso quedaron sujetas a nuevas verificaciones, e, incluso,
expuestas a que la CAFME pudiera solicitar a
Logros
indiscutibles de la CAFME han sido: 1. Haber incorporado a las 28 facultades y
escuelas de Medicina, a los principales colectivos de médicos y a instituciones
de salud, al proceso de elaboración de los instrumentos de evaluación y
acreditación, que, además, están prolijamente desarrollados; 2. Estar
impulsando la cultura de la calidad en los medios de la formación médica; 3.
Haber puesto en la agenda política y universitaria la necesidad de la
acreditación; y, 4. Haber desarrollado criterios y procedimientos que pueden
servir de antecedentes para la extensión de la práctica de la acreditación a
otras áreas profesionales.
Sin
embargo, se le critica que confunda acreditación con certificación, reduciendo
la condición para la acreditación al cumplimiento de los requisitos exigidos
para la autorización o continuación del funcionamiento; que haya fijado
estándares de calidad no equivalentes a los exigidos internacionalmente; y que
se haya convertido en instancia de legitimación de la mediocridad y de la falta
de idoneidad, al acreditar prácticamente a todas las facultades existentes.
De ser
ciertas, estas críticas echarían por tierra el sentido mismo de la
acreditación, para convertirla en un expediente burocrático que en poco o en
nada contribuiría a garantizar la calidad de la oferta educativa en las áreas
de
3. Acreditación de
estudios universitarios de pregrado
Respondiendo
a la cultura de la acreditación que comenzaba a extenderse en los ambientes
universitarios,
La
CNRAU está compuesta por un Comité Central integrado por cinco rectores, y por
un Comité Ampliado de ocho rectores, y se apoya en una Comisión Técnica de la
ANR, constituida por
En el
2002 la CNRAU llevó a cabo una serie de reuniones en las que se acordó, entre
otras cosas: contratar a un experto para desarrollar la filosofía y los
conceptos básicos de la acreditación; incorporar a especialistas por áreas
profesionales para la elaboración de un plan de trabajo; informar a los
colegios profesionales sobre la creación y el funcionamiento de la CNRAU y
solicitarles sus sugerencias; difundir los avances en la página web de la ANR;
proponer a las universidades el establecimiento de una Oficina de Evaluación y
Acreditación, con representantes de las diversas facultades; remitir el
documento «Propuesta de Acreditación-Programas de Postgrado» a las escuelas de
postgrado de las universidades, a fin de que éstas envíen sus iniciativas para
perfeccionar el documento; organizar un foro de escuelas de postgrado para
discutir la propuesta de acreditación; organizar un ciclo de conferencias y de
seminarios sobre autoevaluación en las áreas de ingeniería, humanidades y
ciencias sociales, ciencias puras y ciencias de la salud, con la participación
de la CAFME y de Fernando Ocampo, experto mexicano en acreditación en áreas de
ingeniería; impulsar un seminario sobre evaluación y acreditación en educación,
con el propósito de analizar el proyecto de ley destinado a institucionalizar
la acreditación de las facultades de educación; solicitar que la autorización
para el funcionamiento de nuevas escuelas de postgrado se otorgue tras la
aprobación de los estándares mínimos de acreditación; hacer seguimiento de los
procesos de autoevaluación y acreditación de las universidades; constituir
grupos de trabajo para elaborar estándares por áreas afines; y poner a punto
programas regionales de capacitación para evaluadores.
La
CNRAU continuó sus trabajos en el 2003 en favor de la promoción y el apoyo a
las universidades, para la difusión de la cultura de la calidad y para la
ampliación y profundización de los conceptos sobre autoevaluación y mejora
continua con fines de acreditación universitaria. Para ello, organizó o
auspició la realización de talleres y de seminarios en las universidades, que
han contribuido a difundir la cultura de la calidad, a profundizar y a
socializar los conceptos básicos de la acreditación, y a elaborar herramientas
prácticas para iniciar los procesos de autoevaluación, preparando así las
condiciones para la acreditación.
Fruto
de estos esfuerzos fue la creación, en el propio 2003, de oficinas de
evaluación y acreditación en 28 universidades públicas y 29 privadas.
Además,
la CNRAU considera como un tema de especial relevancia en su plan de trabajo la
elaboración de estándares de calidad. Con el apoyo de
De
todos los procesos puestos en marcha, la ANR está reuniendo una importante masa
de informes, de documentos, de investigaciones y de publicaciones sobre
autoevaluación y acreditación, que pone a disposición de las universidades y de
los grupos interesados en el tema. Por otra parte, las oficinas especializadas
de la ANR brindan información y asesoría a todas las personas y a todas las
instituciones preocupadas por el mejoramiento de la calidad educativa y por las
prácticas de la acreditación.
Un
paso importante en el proceso de introducción de la acreditación ha sido la
creación por la ANR del Consejo Nacional de Acreditación Universitaria. El 28
de octubre de 2003 la ANR, después de comprobar el interés que existe de
preparar a las universidades para que a mediano plazo puedan solicitar la
acreditación correspondiente y de dar a conocer los avances producidos, aprobó
la propuesta de creación del Consejo Nacional de Acreditación Universitaria, y
acordó elevar al Congreso de la República, para su ratificación, un proyecto de
ley en este sentido. Mientras tanto, la ANR, por resolución de enero de 2004,
creó el Consejo como organismo autónomo, técnico, administrativo y con recursos
propios, encargado de elaborar las normas para llevar a cabo los procesos de
acreditación de la educación universitaria, así como la administración, la
supervisión y la evaluación permanentes de las universidades.
El
Consejo Nacional de Acreditación Universitaria formará parte de la estructura
de la ANR, y estará integrado por dos representantes de los Colegios
Profesionales, por dos de la CONFIEP (Confederación Nacional de Empresarios
Privados), por un representante del Ministerio de Educación, por otro de
En
cuanto al Programa de Formación de Evaluadores, los avances de la ANR han sido
menores. Para su elaboración se ha contado con el apoyo de organismos de
acreditación de países cercanos: la CNA de Colombia y el CONEAU de Argentina.
Por
otra parte, la ANR, aprovechando la apertura de
En el
2004, la ANR ha seguido trabajando en la aplicación y en el perfeccionamiento
de los estándares de autoevaluación ya aprobados, y en la elaboración de otros
para algunas de las carreras que faltan: Administración, Antropología,
Arquitectura, Arte, Contabilidad, Economía, Psicología y Sociología, entre
otras. Paralelamente, está empeñada en la elaboración de guías para la
realización de los procesos de autoevaluación y para la formulación de
proyectos de mejoramiento sobre la base de tal autoevaluación, y en el
desarrollo de actividades relacionadas con la formación de evaluadores.
Por
otra parte, la ANR participa en
Finalmente,
como aporte importante de la ANR, hay que mencionar la contribución de la
experta en acreditación y responsable de
En
consonancia, y con frecuencia en coordinación con los avances de la ANR en
materia de acreditación, las universidades peruanas han comenzado a movilizarse
para difundir la cultura de la calidad, y para preparar las condiciones
necesarias destinadas a iniciar los procesos de autoevaluación, de evaluación
externa y de acreditación.
Los
decanos de las facultades de Educación realizan reuniones anuales, desde 1993,
para discutir los estándares mínimos de calidad. La aprobación de esos
estándares no se ha producido todavía.
En
1996 se reunieron cuatro universidades privadas de Lima (
Desde
1996 varias universidades (Pontificia Universidad Católica del Perú,
Universidad Nacional de Ingeniería, Universidad Nacional Federico Villarreal,
Universidad de Piura, y Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas) están
trabajando para lograr la acreditación de sus carreras de Ingeniería Civil en
Las principales
universidades del país han constituido durante los últimos dos o tres años
oficinas centrales de control de calidad o de acreditación. Por lo general, el
trabajo de dichas oficinas está centrado en difundir dentro de su universidad
información sobre las necesidades de la calidad educativa y de la acreditación,
tratando de sensibilizar a sus docentes, organizando seminarios y publicando
documentos (por ejemplo, la oficina respectiva de
4. Acreditación de
los estudios de postgrado
Sumándose
a los esfuerzos que vienen haciendo diversas redes institucionales, el Consejo
Nacional de Ciencia y Tecnología (CONCYTEC) se propuso también contribuir a la
difusión de la cultura de la calidad educativa, sobre todo con respecto a los
estudios de postgrado.
Es
sabido que los estudios de postgrado, cuya oferta se ha incrementado mucho en
los últimos años, adolecen de una serie de deficiencias. Según un informe del CONCYTEC,
las principales son las siguientes: desadecuación entre la oferta formativa y
las necesidades del desarrollo, falta de programas de investigación que sirvan
de sustento a los programas de postgrado, escasa producción científica, bajas
tasas de graduación en relación con el número de egresados, y carencia de un
organismo que ofrezca información confiable y que asegure la calidad de los
estudios de postgrado.
Para
contribuir a mejorar esta situación, el CONCYTEC, en su calidad de órgano
promotor y coordinador del desarrollo científico y tecnológico, cuenta con
diversos programas de apoyo (becas para estudios de postgrado, ayudas a la
investigación, proyectos especiales, etc.), y gestiona y orienta fondos de ayuda
a la investigación y a la formación de postgrado de acuerdo con las necesidades
del país y con al progreso científico-tecnológico.
Con el
fin de desempeñar de manera apropiada esta misión, el CONCYTEC necesita, entre
otras cosas, desarrollar una estrategia para el mejoramiento de la calidad de
la formación y de la investigación en función de las necesidades del país y de
los estándares internacionales. Siendo la enseñanza de postgrado la vía usual
para la formación de investigadores y el entorno en el que se desarrolla buena
parte de la investigación es lógico que el CONCYTEC promueva el mejoramiento de
la calidad de las instituciones y de los programas que imparten formación de
postgrado.
Después
de hacer un diagnóstico de la situación y de la calidad de los estudios de
postgrado en áreas consideradas como prioritarias para el desarrollo nacional
en el actual contexto de globalización, el CONCYTEC ha creado recientemente el
Programa de Promoción y Evaluación de la Calidad de los Estudios de Postgrado (PECEP).
Este Programa se propone proveer de criterios, de instrumentos operativos y de
información precisa al CONCYTEC, y, en general, a los organismos que apoyan la
investigación y la formación de alto nivel, para la toma de decisiones con
respecto a sus políticas, a las estrategias y a las acciones de apoyo a grupos
de investigación y de formación de postgrado. A partir de este objetivo
general, el PECEP llevará a cabo una política participativa y una estrategia de
mejoramiento de la calidad de los estudios de postgrado, orientadas a promover
la cultura de la calidad y a llevarla a la práctica a través de mecanismos
concretos de autoevaluación.
Para
promover la cultura de la calidad de los estudios de postgrado en áreas
consideradas prioritarias, el programa PECEP ha desarrollado cuatro talleres
regionales de trabajo: Arequipa, Huancayo, Pucallpa y Trujillo, con escuelas de
postgrado y con institutos de investigación, a fin de aglutinar información
sobre la situación de la investigación y de los estudios de postgrado, de
facilitar las conexiones y los intercambios, de optimizar los contenidos, los
procesos y la institucionalidad de la gestión, y de elaborar lineamientos para
mejorar la calidad de los estudios de postgrado. Como culminación de esta
primera etapa, y con el apoyo de la OEI, se realizó en Lima (25-28 de agosto de
2004) el seminario «La investigación y los postgrados en ciencia y tecnología
en el Perú». Un informe pormenorizado que publicará próximamente
Pero
no sólo le preocupa al CONCYTEC mejorar la calidad de los estudios de
postgrado. La ANR y algunas universidades también están empeñadas en iniciar
procesos de evaluación y acreditación en las escuelas de postgrado.
La ANR
formó en el 2002 una comisión técnica para elaborar una Propuesta de
Acreditación de Programas de Postgrado. Tal propuesta fue enviada en mayo de
ese año a todas las universidades, pidiéndoles su opinión. Sólo una privada de
reciente creación contestó, y, en junio de 2003, la ANR remitió otra vez el
documento a todas las universidades.
También
en dicho mes, y para su consulta, la ANR dirigió a las universidades el
documento Requisitos mínimos para la organización y funcionamiento de una
escuela de postgrado o sección de postgrado. En ese documento se indica un
conjunto de requisitos necesarios, tanto cualitativos como cuantitativos para
el funcionamiento de una escuela de postgrado, tales como organización, planes
de estudio, facilidades para el uso de bibliotecas y de laboratorios, y número
y calidad de docentes.
Por su
parte, en 1997 la Sección de Postgrado de la Facultad de Ciencias de
La
Escuela de Postgrado de
5. Legislación sobre
acreditación
La legislación sobre evaluación y acreditación de estudios superiores, si exceptuamos lo relativo a las facultades y escuelas de Medicina (parágrafo 2), es aún muy reciente.
En el
Perú la educación superior, sea pública o privada, com-prende la superior no
universitaria y
La ley
universitaria vigente, la ya citada n.º 23733, no dice nada sobre acreditación
ni sobre evaluación; lo único que establece (artículo 25) es que las
universidades están obligadas a mantener sistemas de evaluación internos para
garantizar la calidad de sus graduados y de sus profesionales. La ausencia de
normativas precisas ha hecho que la calidad de la oferta de educación superior
quede librada a la voluntad y al buen criterio de las propias universidades.
Esta
situación ha sido corregida por la nueva lge, la n.º 28044, que fue promulgada
en julio de 2003, pero cuyo reglamento aún (agosto 2004) no ha sido aprobado.
Con
respecto al mejoramiento de la calidad educativa y a la introducción de la
acreditación, la lge introduce como principios de la educación peruana «la
calidad, que asegura condiciones adecuadas para una educación integral,
pertinente, abierta, flexible y permanente» (art. 8.· inc. «d»); crea el
Sistema Nacional de Evaluación, Acreditación y Certificación de
a)
Promover una cultura de la calidad entre los docentes y las instituciones
educativas.
b)
Evaluar, en los ámbitos nacional y regional, la calidad del aprendizaje y de
los procesos pedagógicos y de gestión.
c)
Acreditar, periódicamente, la calidad de las instituciones educativas públicas
y privadas.
d)
Certificar y recertificar las competencias profesionales.
e)
Difundir los resultados de las acciones evaluadoras y acreditadoras de las
instituciones educativas, haciendo uso de los medios de comunicación.
f)
Desarrollar programas orientados a formar profesionales especializados en
evaluar logros y procesos educativos.
g)
Compatibilizar los certificados, los grados, los diplomas y los títulos
educativos nacionales, y establecer su correspondencia con certificaciones
similares expedidas en el extranjero.
h)
Elaborar, con participación de las instancias descentralizadas, los indicadores
de medición de la calidad que contribuyan a orientar la toma de decisiones.
Por
otro lado, la mencionada lge (art. 21.·) establece que el Estado promueve la
universalización, la calidad y la equidad de la educación, asignándole, entre
otras, las siguientes funciones:
a)
Ejercer un rol normativo, promotor, compensador, concertador, articulador,
garantizador, planificador, regulador y financiador de la educación nacional.
c)
Promover el desarrollo científico y tecnológico en las instituciones educativas
de todo el país, y la incorporación de nuevas tecnologías en el proceso
educativo.
d)
Reconocer e incentivar la innovación y la investigación que realizan las
instituciones públicas y privadas.
h)
Ejercer y promover un proceso permanente de supervisión y de evaluación de la
calidad y de la equidad en la educación.
i)
Informar y rendir cuentas, ante los usuarios y ante la población, de la
situación y del cumplimiento de los objetivos y de las metas de la educación.
j)
Supervisar y evaluar las acciones de educación, de cultura y de recreación a
nivel nacional, regional y local.
Desde
la promulgación de la lge, tanto el Ministerio de Educación como la ANR,
algunos colectivos de educadores y los propios congresistas, han elaborado
propuestas de reglamentación referidas unas a la totalidad de la ley, y otras a
los artículos específicos relativos a la evaluación y a la acreditación.
Con respecto
al Sistema Nacional de Evaluación, Acreditación y Certificación de
La
propuesta del Ministerio de Educación con respecto al ipeace entiende este
instituto como un organismo de derecho público, con autonomía técnica,
administrativa y funcional para el ejercicio de sus funciones respecto del
Sector Educación, que cuenta con una partida presupuestaria específica. Además,
sugiere que el ipeace establezca relaciones de articulación con el organismo de
evaluación, acreditación y certificación de la calidad de la educación
superior, con miras a que el diseño de las políticas generales que dirijan las
acciones educativas en el ámbito de la educación superior guarden coherencia y
tengan como base fundamental la calidad educativa de la educación básica y de
la educación técnico-productiva.
En relación
con la reglamentación de lo relativo a la acreditación de la educación
superior, también hay varios proyectos en la Comisión de Educación del Congreso
de
Como
puede comprobarse por lo dicho hasta ahora, el Perú ya cuenta con una Ley
General de Educación que introduce la evaluación y la acreditación de la
educación, y, en especial, las de la educación superior. Sin embargo, todavía
no se han aprobado los reglamentos relativos a los artículos de esta ley que
tienen que ver con la evaluación y
A
pesar de la falta de reglamentos, lo cierto es que la ley ha dado un
significativo impulso a la difusión de la cultura de la calidad y
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postgrados», en Diálogos universitarios de postgrado, vol. 2, Escuela de
Postgrado Víctor Alzamora Castro, Lima, UPCH.
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(2002): «Autoevaluación y acreditación de postgrados: conceptos y
experiencias», en Diálogos universitarios de postgrado, vol. 6, Escuela
de Postgrado Víctor Alzadora Castro, Lima, UPCH.
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(2002): Hacia un modelo de autoevaluación de calidad de programas de
postgrado, Escuela de Postgrado Víctor Alzadora Castro, Lima, UPCH.
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