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Lima, Peru
Filósofo e historiador. Nace en España en 1937 y llega al Perú como jesuita en 1957. Formación: humanidades clásicas y literatura, filosofía e historia. Especialización sucesiva: narrativa latinoamericana, filosofía moderna, filosofía de la existencia, historia de la emancipación peruana, pensamiento lukacsiano, historia de la ingeniería peruana y filosofía de la interculturalidad Profesor de la UNI (y rector 1984-89) y otras instituciones académicas en Perú, Budapest, Brasil y Túnez. Autor de 26 libros, 70 colaboraciones en obras colectivas y 150 artículos en revistas. Actualmente dirige el Centro de Historia UNI y es profesor de postgrado en la Universidad Nacional de Ingeniería. Participa activamente en el debate intelectual peruano desde la sociología de la literatura, el marxismo lukacsiano, las perspectivas postmodernas y la filosofía de la interculturalidad. En su libro "Adiós a Mariátegui. Pensar el Perú en perspectiva postmoderna" propone, como horizonte utópico de la actualidad, la convivencia digna, enriquecedora y gozosa de las diversidades que enriquecen a la sociedad peruana. Contacto: jilopezsoria@gmail.com

25 sept 2026

 

Tesis filosóficas sobre la universidad

En: Marka. Actualidad y análisis. Lima, año 3, núm. 47, p. 17, 7 nov. 1977, y núm. 49, p. 29, 25 nov. 1977

     La actual coyuntura universitaria invita a una reflexión en profundidad que trascienda los límites de la situación y se adentre en la problemática estructural de la institución. Para mayor claridad y precisión formulamos una reflexión en forma de tesis.

1.       Muchas de las reflexiones sobre la universidad intentan sólo contemplarla, y de lo que se trata es de transformarla.

2.     La transformación de la universidad está en función del papel que toca desempeñar a esta institución en el proceso de transformación de la sociedad.

3.      La determinación de ese papel exige precisar la función que la universidad ha venido desempeñando en nuestra sociedad.


4.        La universidad es una institución que ha tenido por objeto reproducir las condiciones de existencia de la sociedad dada.


5.      La universidad se ha especializado en la reproducción de la fuerza de trabajo cualificada (técnicos de la producción, técnicos de la planificación, profesionales de la ideología, profesionales de la represión, etc.), capaz de contribuir a la reproducción de las relaciones de producción dadas.


6.    Para cumplir con esta tarea, la universidad provee al educando -en función de las exigencias del puesto de trabajo para el que educa- de un conjunto de habilidades (técnicas y teóricas) y de una determinada ideología.


7.      El tipo de habilidades y de ideologías ofrecidas por la universidad depende del carácter esencial de capitalismo dominado de nuestra sociedad. 


8.    La provisión de habilidades y la internación de la ideología dominante -la ideología de la clase dominante- ocurren simultáneamente.


9.        En la provisión de habilidades está ya implícita la internación de la ideología dominante.


10.    La ideología dominante pasa, así, a formar parte del "sentido común" del educando, contribuyendo a que este dé su "consenso espontáneo" al orden social exigido por los intereses de clase de la clase dominante.


11.    La ideología dominante que pasa a formar parte del "sentido común" ha sido hábilmente dosificada en correspondencia con la función social que desempeñará luego el educando.


12.    La dosificación de la ideología dominante responde a la necesidad de que el educando, al ubicarse en el mundo del trabajo, utilice con destreza sus habilidades (productivas, planificadoras, ideológicas, represivas, etc.), sin tomar conciencia de las finalidades mediatas a las que sirve.

13.    Para enmascarar las finalidades mediatas (los objetivos de la clase dominante: reproducción de las fuerzas productivas y de las relaciones de producción) se enfatiza la importancia de las finalidades inmediatas de cada individuo (permanencia o ascenso individual en la escala social) y se posibilita su realización.


14.  La universidad es en consecuencia presentada y entendida como vía hacia la realización de esas finalidades inmediatas e individuales (especialización y profesionalización como cauces de movilización social).


15.   Esta interpretación favorece el cumplimiento de los objetivos que la clase dominante ha señalado como tarea a la universidad.


16.    El problema de la crisis de la universidad, para ser comprendido a cabalidad, tiene que ser enfocado a la luz del marco teórico que suponen las tesis anteriores.


17.  La crisis de la universidad es, en última instancia, consecuencia del desfase de la institución con respecto al proceso de desarrollo de la base de la sociedad.


18. En correspondencia con este desfase, la universidad se ha ido incapacitando para proveer a la sociedad del tipo de fuerza de trabajo cualificada que exige de ella la clase dominante.


19. La fuerza de trabajo que actualmente produce la universidad está inadecuadamente provista de habilidades, e ideológicamente sigue apegada a pautas tradicionales o está ganada por ideologías progresistas.


20.    Se hacía necesario, por tanto, desde la perspectiva de los intereses de la clase dominante, implantar un modelo tecnocrático de universidad con cuatro objetivos básicos: adecuar las habilidades a las actuales necesidades, desterrar los residuos de las ideologías tradicionales, impedir el despliegue de las ideologías progresistas, e imbuir de elementos ideológicos tecnocratizantes y desarrollistas.


21.    El modelo tecnocrático de universidad se basa en la ideología de "el hombre sin ideología”.


22.   Del fracaso de los esfuerzos por implantar el modelo tecnocrático -como consecuencia del fracaso, históricamente necesario, de los desarrollismos- se ha derivado la posición de abandono de la universidad por parte de la clase dominante y de 1os detentores del Aparato de Estado.


23.  El abandono se ha traducido en carestía de rentas, deterioro académico, ausencia de investigación, migración de profesores, desconexión entre universidad y proceso productivo, agudización de la llamada "politización", surgimiento de universidades elitistas, creación de centros de formación profesional extrauniversitarios, etc.


24.    Para frenar la "politización" y enrumbar la universidad al cumplimiento de los fines exigidos por la clase dominante, se ha implementado en las universidades la represión.


25.    Con la implementación de la represión, a través de los mecanismos organizativos y de gobierno de la misma universidad, la institución ha venido a convertirse de Aparato Ideológico de Estado en parte integrante del Aparato Represivo de Estado.


26.    La conversación de la universidad en parte del Estado puede señalarse como el punto más bajo de la crisis de la universidad.


27.    La consecuencia de esta situación es la utilización de la violencia -en lugar de la ideología- como procedimiento de gobierno en las instituciones universitarias y en el llamado sistema de la universidad peruana.


28.    El uso desenfadado de la violencia ha patentizado de tal manera la crisis que se ha visto la urgencia de buscar caminos de salida.


29.    El proceso eleccionario -propuesto como camino de salida a la crisis dentro de los marcos de un desarrollismo burgués encarrilado- ha pretendido, bajo la aparente renovación de autoridades, estabilizar la universidad haciéndola volver a su condición de Aparato Ideológico de Estado.


30.    La posición de la clase revolucionaria frente al problema de la crisis de la universidad y de la salida propuesta debe definirse en función de la necesidad que tiene esta clase ele convertirse en hegemónica, como medio hacia la superación de la sociedad de clases y hacia la construcción de una saciedad que posibilite el despliegue pleno de las capacidades humanas.


31.    Para convertirse en hegemónica necesita la clase revolucionaria ir apoderándose de los Aparatos Ideológicos de Estado (en la conciencia de que este proceso no podrá llegar a su cabal cumplimiento sino con el dominio sobre el Aparato Represivo de Estado).


32.   AI apoderarse de los Aparatos Ideológicos de Estado comienza la clase revolucionaria a ejercer la función de dominio, educación y dirección sobre las demás clases subalternas en orden a formar con ellas un bloque ideológico.


33. Con el dominio sobre los Aparatos Ideológicos de Estado se va robusteciendo el proceso de desarrollo de una filosofía proletaria que se presenta, en primera instancia, como crítica demoledora (por superación) de la cosmovisión imperante.


34.    EI objetivo de esta crítica es desmontar y desenmascarar la constelación ideológica dominante (por superación) patentizando su esencial falsedad e irracionalidad, e impidiendo que funja como reproductora de las relaciones de producción dadas.


35. Así va consiguiendo la clase revolucionaria suplantar el “sentido común" derivado de la cosmovisión imperante por un nuevo sentido común en correspondencia con la cosmovisión socialista.


36.    Este proceso contribuye a la consecución del consenso activo (y no solo pasivo) de las masas, que terminarán por reconocer como suya la cosmovisión socialista y por identificarse con los objetivos de clase hegemónica en formación.


37.    EI postulado de la hegemonicidad exige, pues, que la clase revolucionaria se vaya apoderando de la universidad y de los otros Aparatos Ideológicos de Estado para afirmarse como portadora de un nuevo orden y de una nueva concepción del mundo.

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