Bibliografía sobre la interculturalidad
En: Hueso húmero. Lima, 2002 (41), pp. 196-202.
El problema
Las actuales
reflexiones sobre la multiculturalidad y la poliaxiología hunden sus raíces en
los problemas que nos plantea a todos la convivialidad contemporánea. Vivimos
en ambientes cada día más multiculturales y poliaxiológicos. La diversidad ha
logrado sobrevivir, a pesar de los esfuerzos de las culturas y las
constelaciones axiológicas dominantes por construir unidades monolíticas y
afirmar identidades, comportamientos, percepciones, creencias y sensibilidades
uniformes.
En el mundo de hoy,
afirma Kymlicka, hay alrededor de 600 grupos de lenguas vivas y más de 5000
grupos étnicos. En el ámbito del mundo de la vida o vida cotidiana la
multiculturalidad es, para la mayoría de las sociedades contemporáneas, un dato
de su propia realidad, Lo nuevo, sin embargo, no está en el hecho mismo de la
diversidad, que siempre ha existido, sino en que ahora comenzamos a asumirla
como componente de nuestro marco de referencia perceptivo y representativo, e
incluso a entenderla como parte de nuestro horizonte normativo y axiológíco.
Además de hacerse presente en el mundo de la vida y en las esferas de la
cultura, la multiculturalidad comienza a ser tenida en cuenta en la red de
instituciones que constituye el complejo tejido de las sociedades
contemporáneas.
Es, pues, la vida
contemporánea la que nos pone frente al problema de la multiculturalidad o
polivaloridad. No es raro, por tanto, que la interculturalidad se esté
convirtiendo en el tema de nuestro tiempo.
Sobre esta
problemática se está desarrollando un debate de gran trascendencia históricofilosófica
del que daremos cuenta en algún ensayo posterior. En esta nota no ofrecemos
sino una información bibliográfica al tema, sin ninguna pretensión de que sea
exhaustiva y conscientes de que dejamos de lado, por considerarla más conocida,
la producción europea al respecto.
Canadá y Estados Unidos
El debate sobre el
derecho a la diferencia es particularmente significativo en sociedades
multiculturales como las de Canadá y Estados Unidos, en donde algunos sectores
han comenzado a tomarse filosófica, política y moralmente en serio la
existencia de la multiculturalidad.
Entre los autores
que participan en este debate destacan Charles Taylor, Will Kymlicka, Richard
Rorty Alasdair Maclntyre, Michael Sandel y Michael Walzer.
De Taylor ebr.n destacar Sources o[ the Self.
The Making of the
Modern Identity
(Cambridge, Harvard U. P., 1989), Philosophical Papers 2 vol. (Cambridge, Cambridge U.P., 1985) y La ética de la autenticidad
(Barcelona, Paidós, 1994), además de su contribución en Multiculturalism.
Examining the Politics of Recognition (Prínceton. Princeton U.P, 1994),
obra colectiva en la que hay también aporres de K. Anthony Appiah. Jürgen Habermas, Steven C.
Rockefeller, Michael Walzer, Susan Wolf y Amy Gutmann.
Will Kymlicka,
quien estará en agosto en el Perú para participar en un congreso sobre
interculturalidad, es autor de Ciudadanía multicultural (Barcelona,
Piados, 1996), un ensayo que está siendo muy comentado y del que hay que
destacar su intento por fundamentar los derechos de las minorías en la teoría
liberal de los derechos humanos. En 1995 reunió un conjunto de textos de varios
autores en The Rights of Minority Cultures (Oxford, Oxford University
Press, 1995).
Richard Rorty,
siguiendo las posiciones filosóficas y políticas de J. Dewey, se aproxima al
tema en La filosofía y el espejo de la naturaleza (Madrid, Cátedra,
1983), Contingencia, ironía y solidaridad (Barcelona, Paídós. 1991), Objetividad,
relativismo y verdad (Barcelona, Paidós, 1996) y Pragmatismo y política
(Barcelona, Piados, 1998).
De Alasdair Maclntyre destaca Whose Justice?
Which Rationality? (Notre Dame, Notre Dame U.P. 1988). A Michael Sandel le ebr.n
tempranamente el tema, como se muestra em Liberalism and the Limits of
Justice (Cambridge, Cambridge U.P., 1982).
Ya en I 983, en Las
esferas de la justicia (México, FCE, I 997), interesó a Michael Walzer
armonizar pluralismo e igualdad desde una perspectiva liberal. En un texto
posterior, Tratado sobre la tolerancia (Barcelona, Paidós, 1998), y
últimamente en Guerra, política y moral (Barcelona, Paidós, 2001),
Walzer sigue reflexionando sobre tolerancia, pluralismo, exclusión, sociedades
de inmigrantes y ciudadanía cultural.
Lo que preocupa
principalmente a los autores indicados es encontrar una salida, desde el
liberalismo, al derecho a la diferencia. La salida no es fácil. El liberalismo
surgió para instaurar el derecho a la igualdad en un mundo asentado sobre los
privilegios (de nacimiento, estamentales, de raza, de religión, etc.). El
fundamento de esa igualdad, según el liberalismo clásico, es la pertenencia de
todo individuo a la especie humana. Le corresponde, pues, a todo individuo por
naturaleza una dignidad que es el fundamento de su derecho a la igualdad. De
ahí que las instituciones, para ser justas, tengan que ser neutrales con res·
pecto a las peculiaridades individuales y sociales de cada ser humano.
Los autores se
preguntan si la pertenencia cultural tiene también que ser desechada para
mantener el principio de la igualdad. O de otra manera: si la pertenencia a una
cultura determinada es esencial para el individuo, como lo es su pertenencia a
la especie humana; y por tanto, si sus derechos culturales o comunitarios son
parte sustancial de los derechos humanos.
El debate se
propone dilucidar estos temas a fin de darle densidad teórica, legitimidad
ética e institucionalidad política al hecho histórico de la convivencia de
diversidades que caracteriza cada vez más a la sociedad contemporánea.
Aporte
latinoamericano
También en América
Latina se advierte preocupación por la temática de la interculturalídad.
El análisis de las
prácticas culturales de las diversas comunidades que pueblan América Latina es
tan antiguo como la antropología y la arqueología en nuestro medio. Lo nuevo
está ahora en que los estudios se hacen no como un ejercicio de registro histórico
sino como una búsqueda de claves y perspectivas para apropiarnos de la
diversidad cultural que nos constituye, gestionar la convivencia e incluso
pensar la posibilidad humana.
Son particularmente
sugerentes a este respecto los trabajos de los proponedores de la “filosofía de
la liberación”. Entre los autores de esta corriente destaca Raúl Fornet-Betancourt,
quien viene desarrollando una filosofía de la interculturalidad desde la
experiencia histórica de América Latina. Filósofo de origen cubano, Fornet-Betancourt,
después de una breve estadía en Lima, se trasladó a Alemania. Enseña. Desde
hace varias décadas, en las universidades alemanas de Aachen y Bremen y
coordina los “Congresos Internacionales de Filosofía Intercultural”.
Recientemente ha escrito Transformación intercultural de la filosofía
(Bilbao, Desclée de Brouwer, 2001) y ha editado Menschenrechte im Streit
zwischen Kulturpluralismus und Universalität (Los derechos humanos en pugna
entre el pluralismo cultural y la universalidad) (Frankfur!/M, IKO Verlag für
Interkulturelle Kommunikation, 2000) y Kulturen zwischen Tradition und Innovation
(Las culturas entre la tradición y la innovación) (Frankfurr/M, IKO Verlag
für Interkulturelle Kommunikation, 2001 ).
León Olivié,
filósofo de la Universidad Nacional Autónoma de México, publicó en 1999 Multiculturalismo
y pluralismo (México, Paidós, 1999). En donde propone un modelo de
multiculturalismo desde una perspectiva pluralista del conocimiento y la moral.
En 1994, con Fernando Salmerón, había publicado La identidad personal y la
colectiva (México, IIFUNAM, 1994) y un año antes Ética y diversidad
cultural (México, UNAM/FCE, 1993).
Tienen también
importantes aportes sobre la interculturalidad otros dos filósofos
latinoamericanos. Luis Villoro y Enrique Dussel. Después de varios artículos
sobre interculturalídad, Villoro aborda el tema de manera más integral en Estado
plural, pluralidad de culturas (México, Paidós/UNAM, 1998). La reflexión de
Dussel sobre el tema. Hecha frecuentemente desde la perspectiva de la “teología
de la liberación”, es amplia. Interesa especialmente el artículo Derechos
humanos y ética de la liberación, que publica FornetBetancourt en
castellano en Menschenrechte in Streit zwischen Kulturpluralismus und
Universalität.
Desde el Perú
La preocupación
peruana por la interculturalidad. Traída políticamente al primer plano en los
últimos meses, tiene una historia de, al menos, varios lustros. Pionero a este
respecto fue Antonio Cornejo Polar con sus variadas reflexiones sobre la
categoría de heterogeneidad. De él recodaré un par de textos: Sobre
literatura y critica latinoamericanas (Caracas, Fac. de Humanidades y
Educación/ Univ. Central de Venezuela, 1982) y Escribir en el aire
(Lima, Horizonte, 1994).
El congreso de
nacional de filosofía, que organizaran los profesores de filosofía de la
Universidad de San Marcos, estuvo dedicado a explorar las relaciones entre
filosofía e interculturalidad. Ha salido ya un primer volumen de las actas con
algunas ponencias del congreso. Han hecho también aportes sobre la
multiculturalidad, entre otros, Rodrigo Montoya en Multiculturalidad y
política: derechos indígenas, ciudadanos y humanos (Lima, SUR/APRODH,
1998), Miguel Giusti en Alas y raíces (Lima, PUCP, 1999 ), Fidel Tubino
con El desafío de la interculturalidad (Lima, CAAAP, 1992) y los
profesores del Instituto de Ética y Desarrollo de la Escuela Superior Antonio
Ruiz de Montoya con Neoliberalismo y desarrollo humano (Lima, IEDESARM, 1998)
y Democracia, sociedad civil y solidaridad (Lima, IEDESARM, 1999).
Un buen estado de
la cuestión sobre el tema puede encontrarse en un texto que ha publicado el
proyecto peruano-europeo de educación bilingüe intercultural que me toca
dirigir: María Heise (comp. Y ed.). Interculturalídad. Creación de un
concepto y desarrollo de una actitud (Lima, Min. de Educación/ FORTEPE,
2001). El proyecto ha publicado, además,iInterculturalidad. Materiales de
referencia para docentes de Institutos Superiores Pedagógicos EBI (Lima,
Ministerio de Educación/ FORTEPE, 2000), con textos de María Heise, Fidel
Tubino, Wilfredo Ardito, Juan Carlos Godenzzi, Heinrich Helberg y Lucy
Trapnell, y La interculturalidad en la educación (Lima, Ministerio de
Educación/FORTEPE, 2001) de Catherine Walsh. Últimamente han aparecido dos
textos del filósofo peruano Heinrich Helberg, Pedagogía de la interculturalidad
y Fundamentación intercultural del conocimiento, ambos publicados
por el proyecto FORTE-PE.
Anotación final
Si algo distingue
la reflexión norteamericana de la latinoamericana sobre la interculturalidad es
el punto de partida. Los pensadores de Estados Unidos y Canadá abordan el tema
desde el liberalismo en un intento por salvarlo enriqueciendo sus principios hasta
hacerlos idóneos para gestionar racionalmente la convivencia de diversidades.
Los pensadores latinoamericanos, por su parte, comenzaron, especialmente en los
predios de la literatura, la arqueología y la antropología cultural, subrayando
la heterogeneidad como peculiaridad de las sociedades latinoamericanas, en un
manifiesto intento por poner en valor las culturas tradicionalmente dominadas
de nuestro medio. Posteriormente, con el ingreso de los filósofos al tema, la
convivencia de diversidades misma se convirtió en el punto de partida para una
nueva filosofía del hombre, su historia y su relación con el mundo.
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