José Ignacio López Soria
Texto inédito.
Los envites, propuestas y provocaciones de Lyotard[1] son frecuentemente, y no sin razón, asociados al talante postmoderno de su pensamiento[2]. Es más, no son pocos los que consideran la publicación de La condition postmoderne en 1979 como el tañido de campanas que convocó al debate modernidad/postmodernidad. De hecho, dos participantes de primer nivel en este debate, Habermas y Vattimo, se sienten convocados por las provocaciones de Lyotard y dicen pronto su palabra, el primero en El discurso filosófico de la modernidad, y el segundo en El fin de la modernidad, publicados ambos en 1985.
Antes de analizar el contenido de ese talante postmoderno, veamos, aunque sea someramente, cómo se fue gestando a lo largo de los años.
El camino desde Marx a las perspectivas postmodernas que recorre Lyotard conoce, como ha indicado Jacobo Muñoz[3], tres momentos: i) la participación en el grupo de Socialisme ou barbarie, ii) mayo del 68, y iii) el procesamiento del cumplimiento o fracaso de las promesas de mayo del 68.
Socialismo o barbarie
El nombre de Jean-François Lyotard comienza a aparecer en los círculos intelectuales parisinos en los años 50, ligado al círculo de Cornelius Castoriadis que publicaba Socialisme ou barbarie y Pouvoir ouvrier. El grupo estaba afiliado a la 4ª Internacional y, como es de esperar, centraba sus tiros en la crítica del estalinismo calificándolo de dominio de la burocracia, capitalismo de estado y contrarrevolucionario. En estas apreciaciones, el grupo de la revista Socialisme ou barbarie no pasaba de coincidir con la mayor parte de los izquierdistas heterodoxos de la época. Su propuesta quedaba claramente expresada en el título mismo de su revista: no había sino dos alternativas, sin posibilidad alguna de posición intermedia, o socialismo o barbarie.